Teodor Ludwing Wesengrund Adorno fue un filósofo alemán que se dedicó a analizar temas relacionados con sociología, psicología y con la música. Junto con Max Horkheimer, otro filósofo y sociólogo alemán reconocido, realizó un estudio sobre la industria cultural, donde la comparan con la cultura de masas, ya que la cultura surge espontáneamente de las masas.
Lo que se cuestiona de su análisis es la ausencia de búsqueda de beneficios inmediatos para las personas, por parte de la industria cultural, como lo era anteriormente; y sobre todo que éste sea reemplazado por esa búsqueda de generar en los consumidores la necesidad de comprar, sin ser realmente importantes. También critica la estandarización de las cosas que ha surgido a partir de esta y el individualismo.
Las personas han dejado de ser críticas frente a lo que sucede, debido al encanto que tienen de la industria cultura, ya que se encuentran complacidos de los beneficios que esta les proporciona. Se dejan engañar solo por sentir satisfacción, y desafortunadamente esto lo hacen siendo conscientes de ellos, de lo contrario encontrarían sus vidas intolerables y caóticas.
Supuestamente la industria prepara al hombre de un mundo en completo caos, pero en realidad lo que hace es hundirlo cada vez más; lo delicado de ésta situación es que los seres humanos sean capaces de aceptarlo sin hacer un análisis necesario, el cual les permitiría reaccionar frente a lo que ocurre y actuar de un modo diferente.
Es en éste momento, en el que las personas pierden su autonomía y conciencia, reemplazándolas por conformismo, pues las preguntas que se solían hacer antes ante cualquier circunstancia no son confrontadas.
Para concluir, se puede entender la industria cultural como un mecanismo utilizado para resolver los conflictos de las personas, sin embargo esto ocurre únicamente en apariencia, lo que genera confusión y al mismo tiempo es el medio que permite su aceptación. Para todo esto se basa de instrumentos como la música, que de una manera, crea dominio en las personas, hasta el punto de poder tranquilizarlas, e incluso hasta ordenarlas. Desafortunadamente el uso que se le da a la música no siempre resulta siendo el adecuado.
Este último análisis mencionado es criticado por algunos filósofos, pensadores y sociólogos, como Platón, debido a que “…algo que es objetivamente, en sí, falso, no puede ser subjetivamente, para los hombres, verdadero y bueno…” (Pag 40).
Por último el autor trata en su análisis el tema de la dependencia y la servidumbre de los hombres, como otra función de la industria cultural, y de lo cual se caracterizan cada vez más las sociedades. Por esto mismo los hombres son menos capaces de independizarse o revelarse a lo que sucede.


