La revolución egipcia o también conocida como revolución de los jóvenes o revolución blanca, fue una serie de manifestaciones hechas alrededor de las calles de todo Egipto, por la sociedad en general, inspirada en la revolución de Túnez, llevada a cabo en el 2010-2011, en la que buscaban derrocar al gobierno autocrático.
De igual forma los egipcios, en especial los jóvenes, crean esta serie de protestas en contra de los casos de brutalidad cometidos por la policía, de las leyes injustas, el salario mínimo tan bajo, el desempleo, la corrupción, entre otras cosas. Es por estas múltiples razones que deseaban derrocar a su presidente Hosni Mubarak, quien después de casi treinta años de poder renuncia.
Esta revolución, llevada acabo el 25 de enero de 2011, abrió un espacio para analizar todo lo referido con las libertades democráticas del país. Esto beneficiaría especialmente al proletariado (más vulnerables), pues a partir de la implementación de políticas neoliberales, fueron estos quienes más afectados resultaron.
Pero esta crisis no surge tanto como respuesta a la marginación de pobreza, sino, sobre todo, a la centralización de la economía y de poder, que se había dado en los últimos años, e incluso al excesivo poder por parte de los militares, quienes invirtieron grandes capitales al turismo vendieron grandes cantidades de terrenos a grandes empresas extranjeras.
Con esta caída del régimen dictatorial que había en Egipto, se obtiene un gran avance a la conquista democrática, en la que se abren posibilidades de organizaciones y acuerdos entre capitalistas y obreros.
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